El óleo
El proceso
El marco

HISTORIA DEL RETRATO

El retrato ha estado presente en toda la historia del arte. Desde su nacimiento, este género sólo ha estado al alcance de unos pocos privilegiados: realeza, reconocidos artistas, personalidades…
Los primeros retratos que se conservan son de gobernantes y dioses egipcios. Durante el imperio persa, en el siglo V a. C., encontramos esta expresión artística representando a reyes en las monedas de la época.
En pintura, a partir de la Edad Media, la nobleza y realeza solían retratar a sus miembros como signo de opulencia y poder en lienzos, para ser expuestos en palacios y museos.

En los siglos XVII y XVIII, los retratos adquirieron una importancia crucial. La representación de la burguesía lujosamente vestida al lado de símbolos de pujanza y riqueza contribuyeron de manera eficaz a la afirmación de su autoridad.



LA TÉCNICA DE PINTAR AL ÓLEO

Conocida desde la Antigüedad, es el sistema preferido de los grandes retratistas de la historia y de pintores tan reconocidos como Leonardo da Vinci o Velázquez.
Los artistas la prefieren porque permite retocar, variar la composición o los colores, para lograr un acabado perfecto. Además, la técnica de pintar al óleo dota a la obra de arte de una excelente estabilidad y una óptima conservación del color.






UNA OBRA DE ARTE, PASO A PASO

Desde un principio, el proceso de elaboración del retrato está sujeto a un riguroso control en las diferentes etapas de su creación, aspecto que garantiza su realización 100 % pintado a mano.



UN TOQUE DE DISTINCIÓN

El retrato pintado al óleo sobre lienzo se presenta en un lujoso marco de madera.
La calidad del marco es 100% madera, decorado con un elegante relieve. Con la posibilidad de elegir entre dos tonalidades: negro o dorado.

De 1 a 3 personas, lienzo 50 x 60 cm, marco 60 x 70 cm.

Para 4 personas, lienzo 60 x 90 cm, marco 70 x 100 cm.

Para 5 personas, lienzo 60 x 90 cm, marco 70 x 100 cm.